http://politica.elpais.com/politica/2015/12/09/actualidad/1449683128_146700.html
La primera vez, en 2003, fue solo un susto. Pero llegaron la segunda, la tercera, la cuarta inundación. "He tenido que cambiar el suelo tres veces, la cocina, el baño, el estuco de las paredes... La última vez me salió flotando el sillón", cuenta Alberto Díez, de 55 años.