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Oliva González, Directora de Myo Company, más humana que nunca: "A todos los directivos, nos falta humanidad...y nos sobra ego"

Oliva González González, es Doctora Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos y EXECUTIVE MBA por el IE Business School. Ha estudiado también música, en la especialidad de piano, danza clásica (Royal Ballet), Coaching Ejecutivo, Liderazgo, y psicología de la personalidad (eneagrama). En formación en constelaciones sistémicas. Fotógrafa aficionada, y viajera. Sus temas favoritos son: economía, management, naturaleza humana, financiación de la ingeniería, formación, motivación y liderazgo, fotografía y arte. Actualmente es Directora de MyO Company
Oliva, ¿no es el “típico” curriculum  de una Ingeniera de Caminos, verdad?
Pues la verdad, no sé, supongo que no. Tampoco es que me sienta muy ingeniera. Me gusta mucho la profesión, pero me gustan mucho más las personas, y la naturaleza humana. Por eso, quizá, desde hace ya mucho tiempo, todo lo que hago para formarme, lo hago dentro del campo de la psicología. Eso no implica que olvide la técnica, pero la técnica se puede llegar a dominar, algo que no pasa ni contigo mismo ni con los demás. En ese campo somos aprendices constantes. Además, al ser una persona sumamente emocional, me inclino mucho también por el arte en todas sus variantes. Es inevitable. Es mi naturaleza. Y prefiero que en mí domine mi naturaleza, a que domine lo que un día estudié.

¿Qué es MyO Company?

MyO Company es una marca registrada, que persigue un objetivo muy concreto: conseguir que las empresas sean más humanas. Para ello, existe una estructura empresarial que le da soporte a través de sus recursos financieros y materiales, y a través de las personas que estamos vinculadas a ella. Para conseguir ese objetivo, tenemos doce compromisos, y tenemos muchas y diversas metodologías que permiten el desarrollo de una organización, a través del desarrollo de sus personas. A mí me gusta especialmente hablar de que proporcionamos espacios de entrenamiento, espacios seguros donde las personas pueden enfrentarse a situaciones difíciles de su realidad cotidiana, una y otra vez, para descubrir sus recursos y su forma propia de gestionarlas. También proporcionamos espacios de formación, donde la persona puede y debe tratar de encontrar su propio punto de vista sobre el tema en el que se está formando. Lo hacemos todo “ad hoc”, personalizado y diseñado para cada cliente y para cada persona, ya que cada cliente, cada empresa, cada persona, es única.

Como especialista en liderazgo directivo, y más específicamente en el sector de la construcción en España, ¿cómo definirías a los actuales directivos, tanto en la empresa privada como en las administraciones?

A todos los directivos actuales, sean del sector de la construcción, sean de otro sector, sean de la empresa privada, o de la administración, nos falta humanidad. Es un problema del individuo, no del sector o de la empresa ó administración para la que trabaja. Nos falta reconocernos, mirarnos por dentro. Nos falta coraje, y nos falta voluntad para eso. A veces, también sobra ego. Se cree, en general, que el dominio de la técnica otorga el beneficio, por lo cual, se mira hacia fuera, se compite, y se olvida que, si te miras dentro, encuentras una ventaja competitiva que nadie puede conseguir, ya que encuentras lo que te hace único, ya seas empresa, ya seas profesional. Desde ese punto de vista, casi todos los directivos somos, en cierta manera, poco eficaces, poco rentables. Adicionalmente, muchos directivos creen que lo mejor es “delegar” cierta responsabilidad suya en diversos consultores, a los que luego pueden “achacar” los problemas, si éstos llegan, y no se entiende que un consultor está para ayudarte a reflexionar, a pensar, a ver otro mapa de la realidad, si quieres, otra forma de entender las cosas, pero que se queda ahí. También, por modas, se especializan en contratar los cantos de sirena de diversos autodenominados gurús, que nunca han dirigido una empresa, y a veces, ni siquiera han pertenecido nunca a una. Por último, falta quizá, entender, que el liderazgo es algo que se debe entrenar todos los días, ya que para que las personas aporten lo mejor que tienen, cada día, a veces, necesitan algo distinto. Si eso no se ve, ni se escucha, el liderazgo no existe. Pero, claro, ¿cómo vas a ver y cómo vas a escuchar a otro, si no lo haces contigo mismo?

Para ti, ¿qué es Aggregatte? Ayúdanos a mejorar ¿Qué nos recomendarías?

Aggregatte para mí es una buenísima idea, y una buenísima plataforma para generar y compartir conocimiento. Es un buen germen para poder provocar un cambio en un sector que está más atrasado en cuanto a generar relaciones, sinergias, y colaboraciones, que otros sectores. Aporta visibilidad, transparencia, acceso a la información, y presencia, a personas y empresas, lo cual, es vital para la situación económica de hoy, y de mañana, donde el peso de un individuo frente a una empresa va a ser mucho mayor que ahora. Aggregatte es una posibilidad, y un agente de cambio, y es una oportunidad y casi una  necesidad para todos aquellos a los que nos gusta compartir, y crecer. No sé si tengo algo que recomendar, me gusta mucho cómo está planteada. Quizá, estaría bien si se pudiera ver la forma de generar networking presencial, ponernos cara, vernos, hablarnos. La presencia no la sustituye nada, por mucha tecnología que haya.

¿Qué buscas en un cliente?

En un cliente busco ganas de mirar adentro, y de atreverse a ello, ya sea una persona particular, o una empresa. Nuestra metodología de desarrollo, y lo que ofrecemos por tanto, parte de esa premisa. Si eso no está, nuestro trabajo, mi trabajo, no tiene sentido. Luego, evidentemente, respeto y seriedad en sus compromisos, tanto con sus personas, como con nosotros, como con sus grupos de interés. He dejado de trabajar con algunos clientes por alguna de estas razones. Ofrezco seriedad, respeto, compromiso, y profesionalidad, y exijo lo mismo a todos los grupos de interés que tiene MyO Company.

¿Qué ha aportado disciplinas como la música o la danza, en tu profesión cómo ingeniera?

La música es más precisa y matemática casi que las propias matemáticas. No hay indeterminación ni subjetividad en una partitura, ni en su ritmo. Es milimétrica. Exacta. La subjetividad la pone el intérprete. En ese sentido, es una buenísima base para la ingeniería, que ya sabemos que no es tan exacta. Tenemos la estadística, los grados de libertad, y los coeficientes de seguridad, que nos ayudan a cubrir los riesgos y la incertidumbre. La danza, en la especialidad que yo estudié, ballet clásico, es exactamente igual. La base, la técnica, es pura precisión, es milimétrica. Rígida. La subjetividad la vuelve a poner el bailarín, a través de su emoción. Bailarín y músico deben dominar la técnica, para luego olvidarla, y poder construir con ella una obra de arte. Eso lo consiguen con su emoción, con su pasión por la partitura que interpretan o por la coreografía que deben bailar. Hacen arte en libertad condicional, con grados de libertad. Ambas tienen, por tanto, dos planos que hay que dominar: un plano de precisión milimétrica, y de exactitud, y un plano de emoción. Uno corresponde a la técnica, y otro corresponde al arte. Y no puede existir el uno sin el otro. Si entiendes eso, puedes entender que a la ingeniería le pasa lo mismo. No se es un buen ingeniero por ser técnico, sino por lo que haces con el dominio de la técnica que debes obligatoriamente adquirir, porque entiendes la libertad condicional de lo que haces, y porque tienes pasión por ello.

Últimamente se habla mucho de corrupción del sistema. ¿Cabe la ética en este entorno…o se corre el riesgo de quedarse fuera del sistema?

La ética es una cuestión individual, que se vuelve colectiva porque vivimos en sociedad. Por tanto, si cabe la ética, o no cabe, es una decisión personal e intransferible de cada uno de nosotros. El problema está en que en esa decisión individual, influyen, y mucho, todos y cada uno de los sistemas a los que pertenece la persona. Todos queremos pertenecer, y por tanto, tratamos de ser leales a nuestros sistemas, aunque ello nos implique no ser leales a nosotros mismos. Es por esa razón, que se necesita un cierto trabajo personal, una cierta reflexión individual, para darnos cuenta de si estamos tratando de ser leales a un grupo, y por qué y para qué, y decidir correr el riesgo de ser leales a nosotros mismos. A medida que cada uno de nosotros vaya haciendo esa reflexión, la conciencia del grupo va cambiando. Somos cada uno de nosotros quienes creamos y formamos los sistemas. Tenemos una responsabilidad en ese sentido, hacia nosotros mismos, y hacia todos y cada uno de los sistemas a los que pertenecemos. Escudarnos en que es el sistema el que es corrupto y en que no cabe la ética, es mentirnos a nosotros mismos, y colaborar a esa corrupción de la que decimos renegar.

Al margen de la clase política, ¿Qué cuota de responsabilidad tienen los profesionales técnicos en el conocido fenómeno de la burbuja inmobiliaria y de la obra pública?

Como comentaba en la pregunta anterior, la responsabilidad individual siempre existe, ya que el colectivo está formado por individuos. Creo que es necesario reflexionar sobre cuántas veces se pensó internamente en que la infraestructura en la que se estaba trabajando no servía, no era necesaria, se podía hacer de otra forma, etc. y en qué pasó para, que a pesar de ese pensamiento interno, no se dijera no, y se siguiera trabajando en ella. Es muy difícil decir no, porque los costes pueden llegar a ser muy altos. Es mucho más fácil protestar, pero creo, como dije antes, que la ingeniería es una profesión que se ejerce en libertad condicional, y es necesario saber bien qué implica eso, y de dónde vienen las restricciones. En general, casi todo mundo identifica que las restricciones vienen del político, cuando en realidad, provienen de la sociedad, y de su buena salvaguarda, y del rigor en la ejecución basada en un dominio exquisito de la técnica.

Una locura que una profesión de tanta tradición y prestigio como la de Ingeniero de Caminos, no sea reconocida fuera de España. ¿Qué se ha hecho mal?

Yo creo que aquí se juntan varios problemas de distinto origen y procedencia, siendo uno de los más graves, el ego, y la ceguera en la mirada propia y la mirada al otro. Después, existe también un problema de competitividad en un mundo con recursos limitados. Es lógico que fuera de España se pongan trabas a los españoles y a quien sea, porque se defiende lo propio. Se trata de competir, no de no valorar. Esto no pasaría, seguramente, o pasaría menos, si lo primero que he mencionado no hubiese sido tan acusado. A mí me da vergüenza ajena cuando asisto a foros donde se habla de comercio exterior. Nos ponemos tan por encima de otros países, que no vemos la realidad. Hace tiempo que estamos en una economía global, donde hay que tratar de igual a igual, de escuchar, de ver qué puedo hacer por el otro, no de ver cómo voy a conquistar, o cómo voy a hacer negocios con países de segunda. Si no reconocemos a los otros, ¿esperamos que ellos sí lo hagan con nosotros? Cuando se está en la parte alta de la ola, se piensa que siempre estarás allí, y olvidas que debes hacer un trabajo duro para seguir estando ahí, y para cuando empieces a bajar. El prestigio se trabaja, no se otorga. Yo creo que se olvidó el trabajo, y se olvidó la responsabilidad, ya que se quiso más a las mieles del éxito que a la propia profesión. Se necesita amor y pasión por la profesión, en sí, y no amor y pasión por el beneficio. Necesitamos que haya personas que amen su profesión, que la valoren, la honren, y le otorguen la dignidad perdida. Desde la humildad, y no desde el ego y la superioridad.

Si piensas en redes sociales, ¿qué es lo primero que te viene a la cabeza? 
Escucha, diálogo, compartir, construir conocimiento, generar tendencias, generar opinión, generar influencia y visibilidad.

Juega a adivina … ¿cómo te ves dentro de 10 años?

Ni idea. Prefiero vivir el momento, centrar mi atención en el presente, en la realidad que tengo minuto a minuto. No sé si llegaré viva al 2024, ya que es cierto que me voy a morir, y que no sé cuando pasará. Puede ser mañana mismo, o puede ser en el 2034. Por esa razón, no tengo una visión sobre mí dentro de 10 años, ni de ningún otro período de tiempo. Por otro lado, tener esa visión, de alguna manera, quizá, me limitaría en mis posibilidades de desarrollo. Prefiero la improvisación, y la atención plena en el presente. Lo que sí tengo claro es un objetivo, muy concreto, que dirige mi vida desde hace mucho tiempo: el autoconocimiento, el desarrollo de la mirada interior, para poder ver mejor en la mirada exterior.

Una de las mayores dificultades en la ingeniería en general y en la construcción en particular, es la conciliación familiar. ¿Tiene solución? ¿Cómo afecta esta circunstancia al estado emocional de nuestros ingenieros?

Yo no tengo familia. He sido muy egoísta en ese aspecto, y  muy exigente conmigo misma, en el ejercicio de mi responsabilidad, ya sea personal, o profesional. Si yo hubiera tenido hijos, hubiera dejado de trabajar, por esa exigencia en la responsabilidad. Por tanto, no puedo hablar de conciliación, porque no lo he vivido. Puedo hablar de las consecuencias de tener padres ausentes, o de las consecuencias de vivir de alguna manera atormentada porque no tienes tiempo, o no puedes, para dedicarlo a tus seres queridos. Ambas situaciones se derivan de la no posibilidad de conciliar, y conllevan un grave daño emocional. Los niños necesitan a sus padres. Si eso no lo tienen, su sistema emocional sufre, y se resiente la capacidad para aceptar la vida como regalo, y vivirla con plenitud, y con dominio de sus capacidades. Y se llega a la vida adulta siendo menos humanos de lo que podemos ser.

Por fin la mujer tiene la libertad de elegir el papel que desee interpretar en el sector de la construcción … ¿o le queda camino por recorrer?

Desde mi punto de vista, y habiendo vivido en primera persona el ser mujer, y el haber estado en el sector de la construcción, la primera reflexión que debemos hacernos es que necesitamos mirar hacia dentro, para identificar dónde nos ponemos nosotras las barreras y los límites. Muchas veces, son nuestros propios límites los que determinan después la falta de libertad para elegir el papel que queremos tener. Las personas funcionamos por objetivos. En el momento en que tenemos claro un objetivo, todo dentro de nosotros se pone en marcha para colaborar a favor. Y encontramos recursos y formas de conseguirlo. No me gusta nada la protesta, ni la queja. Prefiero actuar. Creo que a las mujeres se nos hace un flaco favor con los temas de las cuotas, las protestas constantes, los programas de formación,  y los grupos de presión, que generan debate, pero no actúan. Tenemos a mujeres híper formadas, en más formaciones para que así puedan ganar visibilidad. Es insultante. Creo que si cada una de nosotras tuviera claro qué quiere, y que puede ponerse a trabajar para conseguir aquello que quiere, sin límites, sería el principio del fin.

Un libro que recomiendes a nuestros amigos en Aggregatte

Buff, serían infinidad de ellos. Soy lectora compulsiva. Un verdadero ratón de biblioteca. Si tuviera que elegir uno de entre esa infinidad, diría: 1.- Reflexión.- Modernidad líquida, de Zygmut Bauman. 2.- Autoconocimiento.- Vivir en el alma. Joan Garriga. 3.- Novela: Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. Murakami. 4.- Empresa: El elefante y la pulga. Charles Handy.

¿Y una cita célebre?

Me gusta muchísimo una, que tengo de cabecera desde hace muchos años. Es de Jean Paul Sartre, y te lleva a reflexionar sobre tu actitud, sobre lo que te dices a ti mismo, y sobre lo que le permites a los demás, y a las circunstancias: ¿Qué haces con lo que te han hecho?