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Marta Serrano: "En nuestra profesión, las mujeres seguimos siendo "rara avis""

Marta E. Serrano Balbuena es Ingeniera de Caminos, Canales y Puertos especializada en infraestructuras y transporte, usuaria activa de las redes sociales y unas de las cabezas visibles del movimiento #SoyMasterEuropeo, una campaña iniciada en las redes sociales para conseguir la homologación de los títulos superiores como máster, según los nuevos niveles educativos creados en España con la implementación del Plan Bolonia. Marta tuvo el honor de ser candidata a Decana de la Demarcación de Madrid del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos en las elecciones celebradas en la primavera pasada.
Muy buenas, Marta. Estamos encantados de charlar y conversar contigo y compartirlo con todos los seguidores y usuarios de Aggregatte. Para empezar háblanos de tu paso por la Escuela de Caminos de Ciudad Real. Para muchos la época universitaria es inolvidable. Dura y de mucho esfuerzo, con luces y sombras, pero inolvidable. ¿Qué queda de aquella estudiante en la Escuela de Ciudad Real siendo, como eres, de la primera promoción?
Lo mismo digo, muchas gracias por vuestro interés. La verdad es que fue una época interesante en muchos aspectos. La Escuela estaba empezando, y al principio había muchas limitaciones. Tengo que decir que las superaron con éxito. Me acuerdo de que no teníamos aún laboratorios… pero también recuerdo que las prácticas de hormigón las hice en Horcisa, una empresa local que nos cedió sus instalaciones. Resultó muy interesante, porque no sólo hacías la práctica en sí, sino que estabas en un entorno profesional. Pero si en algo me ayudó estudiar en la Escuela de Ciudad Real fue el empeño de su equipo docente en que aprendiéramos idiomas y que saliéramos del país. Gracias a eso puede estudiar 2 años en la Rheinisch-Westfälische Technische Hochschule en Aquisgrán, Alemania. Conocer otro proyecto educativo y docente, en una de las mejores universidades de ingeniería civil del país, así como la experiencia personal de defenderme (¡con éxito!) en un país nuevo, con un idioma distinto, fue fundamental para la persona que soy hoy.  

En el sector de la construcción, pensamos que la mujer profesional acumula un déficit histórico en lo relativo a la igualdad de reconocimiento, oportunidades y derechos. Los datos de brecha salarial entre hombres y mujeres están ahí. ¿Compartes nuestra opinión tras llevar ya unos años trabajando como profesional del sector? ¿Crees que afortunadamente está cambiando?

Totalmente. Nuestra profesión se ha visto siempre como “de hombres”, y las mujeres seguimos siendo rara avis, tanto en obra como en ingeniería. Apenas hay mujeres en puestos de responsabilidad, por ejemplo. A mí me han preguntado en más de una entrevista de trabajo por mi intención de tener hijos, ya que se mantiene la idea de que las mujeres encajamos peor en un entorno de entregas urgentes y plazos reducidos, cuando el verdadero problema está en la concepción de los proyectos y las obras; la Administración, como principal contratista de los servicios, debería revisar sus procedimientos y ser garante de un sistema realmente equitativo. Espero que cambie, claro, pero por ahora esto se mueve muy lentamente. Hay un fenómeno que es inevitable: de las universidades salen cada vez más ingenieras. Pero esto, que hace unos años hubiera supuesto una mayor presencia de mujeres en la ingeniería, imagino que ha cambiado con la llegada de la crisis. Las mujeres tenemos mayor tasa de desempleo que los hombres, en general, aunque no sé cómo ha afectado en concreto a nuestra profesión; el Colegio no publica esa estadística.

Durante esta dura crisis que todos estamos viviendo, ¿qué crees que pueden hacer los profesionales ingenier@s que terminan los estudios y se dan de bruces con la realidad que, en muchos casos, no se le parece a lo que desde jóvenes les venían contando?

Que salgan del país, que aprendan idiomas y aprendan a defenderse en un entorno diferente al nuestro. Sé que es dificilísimo, te alejas de tu familia y de tus amigos, pero creo que se adquieren herramientas muy válidas para enfrentarse a entornos profesionales. Herramientas que, además, no te dan los estudios académicos. Lo que les desaconsejaría totalmente sería que se dedicaran a “emprender”, por defecto. Ahora mismo hay una corriente muy fuerte que parece que impulsa a todo el mundo a ir hacia ese modelo y considero que es un error; para empezar, porque es fundamental conocer el sector y eso sólo se conoce trabajando unos años. Y para seguir porque es una de las opciones, pero no la única. Hay mil maneras de contribuir a la ingeniería civil, desde la empresa privada, la administración, la educación, etc. Que no se cierren puertas considerando la idea que está de moda ahora.

¿Crees que ha sido acertada la política de inversiones en obra pública y construcción en general del pasado? ¿Qué debe cambiar para que los ingenieros de caminos recuperen su prestigio en la sociedad?
No, en absoluto. Soy tajante con este tema porque en España falta algo fundamental: la planificación. En todos los niveles, además. Mira, las ciudades tienen como base de su planificación los Planes Generales de Ordenación Urbana, una herramienta totalmente obsoleta, ineficaz y rígida, que tarda años en aprobarse, cuando los problemas que se contemplaban al principio ya han cambiado o ya hay nuevos medios para solucionarlos. De facto, son totalmente inoperantes. Así que las ciudades crecen y se desarrollan basadas en un proyecto que ya tiene, al menos, 5 ó 10 años. ¿Te imaginas a cualquier otro sector basando su desarrollo en algo así? Es impensable. Si nos vamos al Ministerio de Fomento, el problema es aún peor: fuera del foco general que pone la Subdirección General de Planificación de Infraestructuras y Transporte, las distintas subdirecciones no tienen un departamento de planificación propia, con excepción de ferrocarriles. Es imposible tener una red coherente y estructurada si no sabemos ni lo que queremos ni los medios que tenemos para conseguirlo. No hay más que ver que cada gobierno crea su propio plan de infraestructuras, y suprime el del gobierno anterior. Necesitamos un pacto de estado también en esto. Saber a dónde vamos y no crecer a golpe de licitación y de necesidad de rehabilitar el sector. Es la única manera de que a los ingenieros se nos vuelva a asociar con la mejora real de la sociedad, con la búsqueda del bien común. No se nos puede olvidar que nosotros trabajamos para algo llamado obra pública y todo lo que conlleva (transporte público, infraestructuras públicas, etc.)

Hablemos de las infraestructuras de transporte y en particular de la carretera. El estado de conservación de carreteras y la falta de inversión en conservación de la red existente, ¿crees que provocará un descenso de la seguridad vial de usuarios de la vía y hará crecer los índices de siniestralidad?
Trabajo poco en temas de conservación ahora, pero la realidad es que el estado de las carreteras, y de la calles, es pésimo. Me entristece que en este país tengamos tan poca visión del conjunto: no conservar las infraestructuras existentes, a la larga cuesta mucho más dinero. Aunque es sólo una percepción, sí creo que está provocando un aumento de la accidentalidad, que queda oculto en las grandes cifras porque el tráfico, de facto, se ha reducido con la crisis económica. Pero es difícil de saber el impacto real. La Dirección General de Tráfico no publica estadísticas de accidentes relacionadas con el estado de la vía; imagino que por una cuestión legal, pero me gustaría saber si al menos lo consideran.

Hablemos de redes sociales. Te seguimos en twitter, te leemos a diario y eres muy reivindicativa y exigente con la gestión que se hace por parte de las empresas públicas que gestionan las redes de Autobuses Urbanos y Metro de Madrid. ¿Crees que si los usuarios de transporte público se tomaran en serio exigir a los gestores seriedad y rigor en su gestión nos iría mejor a todos y construiríamos una sociedad más justa y preparada de cara al futuro? Al fin y al cabo debemos ser exigentes con los que se encargan de gestionar lo que es de todos

Soy muy exigente con los servicios de transporte de Madrid porque son servicios públicos, y parece que se nos ha olvidado lo que significa: por un lado un servicio que debe satisfacer las necesidades de la sociedad, y por otro que sea público implica que sea accesible para todos, que distribuya los recursos. Por descontado, un servicio público no tiene que ser un negocio en términos económicos: nadie espera que la sanidad pública sea rentable, pero sí que lo sea el transporte. Por tanto, valoro el servicio que dan Metro y EMT en términos alejados del mero valor pecuniario.  Los usuarios del transporte público no son responsables de su gestión. Se exige, y por muchas vías, una mejora del servicio público, pero suelen caer en saco roto: puedo enseñarte varias respuestas de Renfe, Adif o Metro al respecto. Son los gestores los que tienen una responsabilidad ineludible. En Madrid, el Consorcio de Transportes es el máximo responsable del sistema de transporte público, pero es una institución arcaica; fue una iniciativa moderna en el año 85, pero conserva una política que no se adapta al siglo XXI: es necesario una integración real del sistema tarifario, una coordinación de las distintas redes de transporte (¡incluyendo la bici pública!) y una reordenación de la red, especialmente de la de autobuses. Desde mi punto de vista, es necesaria una modernización profunda de qué es el transporte público de Madrid basada fundamentalmente en la tecnología que ya tenemos a nuestro alcance. Saber cuánto tiempo falta para que pase tu medio de transporte, dónde está la estación, las rutas hasta tu destino, los ascensores y escaleras estropeadas en tiempo real, etc. son servicios que ya debería dar el Consorcio. Y te puedo hablar de mil cosas como una tarjeta de transporte público moderna o un sistema de accesos eficiente, pero no tenemos tanto tiempo.

En Aggregatte hemos tenido el honor y el placer de entrevistar a Paloma Sobrini, que fue la primera mujer Decana del Colegio de Arquitectos de Madrid. Estuvimos muy atentos a la campaña electoral y a las diferentes candidaturas en las elecciones a la Demarcación de Madrid del Colegio de Ingenieros de Caminos. Analizamos y estudiamos, como red social del sector que somos, el empleo y uso de las redes sociales que realizasteis. Marta, ¿cómo valoras tu experiencia durante la preparación, la campaña electoral y la posterior elección en la que te presentaste a Decana encabezando la candidatura que estaba integrada por varios de los ingenieros de caminos españoles más activos en twitter?

Fue muy divertido, la verdad. Nosotros teníamos muy pocos medios, y apenas dinero: gastamos en la campaña 94€. Pero usamos todo lo que había a nuestro alcance y creo que el mensaje consiguió llegar: un 25% de los votos lo demuestran. Después de todo, éramos la candidatura rara, la que nadie conocía. Hubo mucho juego sucio, pero de todo se aprende. Nosotros fuimos siempre con sinceridad y todas nuestras buenas intenciones, hablando con todo el que quiso hablar con nosotros. Trabajamos mucho y muy duro, porque al final éramos, sin más medios ni más tiempo que el que nos dejaba el trabajo. Las redes sociales fueron parte de ese éxito parcial que tuvimos. Con Twitter conseguimos llegar a mucha gente, el impacto fue mucho mayor que si sólo hubiéramos contado con los medios tradicionales. Ten en cuenta que el Colegio lo que te ofrece es un par de envíos postales y la posibilidad de enviar más de 9.000 cartas a los colegiados de Madrid. ¡Cartas! Eso hubiera supuesto un gasto de más de 3.000€. Inviable. Las redes sociales fueron nuestras amigas: Twitter, Facebook, LinkedIn y el blog. Ahora estamos muy parados, aunque a mí me gustaría hacer algo de oposición. Es difícil, porque no tenemos ningún vocal en junta, pero por lo menos estar pendiente de lo que hace la Demarcación y contarlo.

¿Cómo crees que ha impactado Aggregatte en la red y en los profesionales?

Creo que por ahora sois poco conocidos y realmente tenéis poco impacto. Uno de los grandes problemas que le veo a la web es que es cerrada, y no comparte contenidos públicos. Entiendo que el modelo es Facebook, que es fundamentalmente cerrado, pero se pueden ver cosas desde fuera, de manera que se genera tráfico e interés por el contenido no visible.

¿Cómo crees que será el futuro a medio plazo de las redes sociales?
Es difícil de decir. Sí creo que cada vez van a estar más integradas en nuestras vidas, puesto que es una manera rápida de comunicación e información. Pero no tengo ni idea de cuál es la red del futuro; yo misma, cuando abrí mi primera cuenta de Twitter, en 2007, no le veía ninguna utilidad práctica, y mira ahora…

¿Estás suficientemente integrada en el día a día de los trabajadores de las empresas las redes sociales?
Nada en absoluto. Las redes sociales son ajenas totalmente al mundo empresarial, y se ven como una distracción y una pérdida de tiempo. Espero sinceramente que la gente se dé cuenta de la posibilidad de contactos, de aprendizajes y de colaboración que pueden venir de las redes sociales. También te digo, la mentalidad no puede ser acercarse a las redes sociales para “conseguir” algo. El ánimo debería ser el compartir y el colaborar; mi experiencia me dice que no funciona de otro modo.

De lo que ves en redes... ¿qué es lo que menos te gusta?

La gente tiende a ser poco respetuosa, escudándose en el anonimato que da el avatar.

Ayúdanos a mejorar en Aggregatte. Un consejo por tu parte derivado de tu experiencia en redes para nuestro equipo Social Media

Que abráis el contenido, al menos en parte, para generar interés a nuevos usuarios. La portada de la web me resulta incómoda: entro, no veo nada de interés, y me voy.

Un libro que recomiendes a nuestros amigos de Aggregatte...

Pues ahora mismo estoy fascinada con “Transport for suburbia. Beyond the automobile age.”, de Paul Mees, un libro que aboga por la implantación de medios de transporte sostenibles en las áreas periféricas de la ciudad.

Una cita célebre para terminar.
“Las ventanas son los ojos de la ciudad”, Rayuela. Julio Cortázar.