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Eco²

Veinticinco años después de la caída del muro de Berlín, símbolo internacional del fin de la Guerra Fría, el hacha de guerra entre Rusia y Estados Unidos no parece, ni mucho menos, enterrada. Ahora, Rusia acusa a Estados Unidos de desarrollar armamento biológico, expresamente prohibido por Naciones Unidas, y de utilizarlo contra sus bienes animales con el objetivo de provocar su inestabilidad económica. No existen aún pruebas reales, pero la denuncia es manifiesta.