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Antonio Rodríguez Sierra

Leyendo a Alejandro Martínez Abraín, de la Universitat de les Illes Balears, en la revista #Quercus de junio de 2011 (sí, voy un pelín atrasado, pero tampoco tengo prisa) me recordó cierto "incidente" que coprotagonicé en el #Facebook hace algún tiempo. En dicho "incidente" me atreví a afirmar que los biólogos sabían más de economía que los economistas, ya que los conceptos de ecología explicaban y se adaptaban mejor al funcionamiento de la sociedad que los modelos matemáticos creados al efecto para la economía. Alejandro habla en su artículo titulado "Lo mejor es enemigo de la bueno" del peligro de aplicar a la gestión del medio natural términos antropocéntricos como "positivo", "negativo", "superior" e "inferior" y de los desequilibrios "bienintencionados" a los que sometemos a los ecosistemas. En ese sentido, dice que "reducir las tasas de crecimiento de una población artificialmente inflada por las actividades humanas podría acercar más a la comunidad entera a un equilibrio de fuerzas, pese al signo negativo del parámetro. De hecho, esta es la falacia lógica que se oculta tras la actual "crisis" económica. Si tenemos en cuenta que partíamos de una situación irreal, inflada, nuestro estado actual debería ser de "normalidad", no de "crisis". Eso cambiaría enormemente la manera de afrontar el presente, tratando de fomentar la inversión sostenible a largo plazo en lugar de aplicar medidas de choque como fomentar el consumo a corto plazo". Hay que tener en cuenta que el texto fue escrito a principios de 2011, en pleno gobierno del PSOE, que invirtió esfuerzos en los Planes E y sucesivos, que tuvieron más que ver con el "pan para hoy, hambre para mañana" que otra cosa. A pesar de ello, me confirma lo que sospechaba, que la economía debería aprender de la ecología en vez de seguir intentando dirigir el mundo real desde en el mundo irreal donde habita.

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    Magnífica reflexión @Antonio. Gracias por compartirla y bienvenido a Aggregatte